8 sept 2009

EL ORÁCULO DE PACHACÁMAC

Ídolo de Pachácamac. Foto: Iorozco (Flickr).

La etnohistoriadora María Rostworowski nos cuenta que en tiempos del Tahuantinsuyo el dios Pachacámac tenía una gran reputación por sus oráculos, por los que recibía muchísimas ofrendas constantemente. Pero el prestigio del "Señor de los Temblores" terminó cuando cometió tres graves errores:

1.
Cuando Huayna Cápac enfermó hacia 1528 Pachacámac dijo que al exponerlo al Sol se sanaría. Se siguió su consejo, pero el Sapa Inca falleció casi de inmediato.
2. Le pronósticó a Huáscar una rotunda victoria sobre Atahualpa. Al poco tiempo, Huáscar fue capturado y estrangulado por los generales atahualpistas Quisquis y Calcuchímac.
3. Cuando llegaron los españoles Atahualpa le solicitó sus augurios y la respuesta le fue favorable. A los pocos días cayó prisionero de los "barbudos".

El cronista Pedro Pizarro cuenta que Atahualpa le dijo a los españoles que Pachacámac "es mentiroso y no es dios pues miente". Seguramente, el Sapa Inca vencido no sintió ninguna pena cuando Hernando Pizarro saqueó el gran templo de Pachacámac a comienzos de 1533.

7 sept 2009

EL CONGRESO PONE RIESGO LA VIDA DE LOS CIUDADANOS

Hace algunos años se nos quitó el derecho de ingresar libremente a la Plaza Bolívar, y ahora el Congreso cierra las veredas obligándonos a transitar por la peligrosa pista de la avenida Abancay. El periodista y blogger Jorge Moreno,"El Reportero de la Historia", captó estas imágenes y les dio un jalón de orejas a los irresponsables:

"Los políticos en este país están convencidos que ser elegidos alcalde o congresista es encumbrarlos a poco menos que señor feudal. Sino, no se entiende porque razón cierran las calles sin el menor reparo, sin razón alguna. Como muestra la imagen, en la Plaza Bolívar no había manifestantes, marchas o personas protestando. Nadie. Sólo inocentes transeúntes acostumbrados a encontrarse con este tipo de demostraciones de poder y jerarquía trasnochados, inútiles, ridículos. A alguien se le ocurrió cerrar una parte de la vereda, delimitarla con sogas como si fuera de su propiedad y no dejar pasar a nadie por ella. Marcar los límites de su feudo que nadie debe pisar no solo es una arbitrariedad en estos tiempos, sino también una forma, la peor de todas, de ostentar (que no ejercer) autoridad, de señalar quién manda y en dónde y sin tener que dar explicaciones. ¡Qué mal!"



BREVE HISTORIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS

Señor de los Milagros.
Breve historia del Señor de los Milagros

En el siglo XVI el español Hernán González, encomendero de Pachacámac (Lurín), adquirió algunos terrenos en Lima. Uno de ellos fue conocido como la Huerta de Pachacamilla, porque era cuidada por indígenas provenientes de Pachacámac. Estos indios, mal cristianizados, adoraban en secreto una imagen de Pachacámac, el antiguo dios de los terremotos, que pintaron en una pared.

Este culto perduró con el paso del tiempo y fue contagiado a los negros esclavos del lugar. En el siglo XVII los indios desaparecieron y los negros angolas reemplazaron la imagen de Pachacámac por una del Cristo crucificado. Se sabe que desde 1650 los negros formaron una cofradía y se reunían para rendir culto a la imagen y le construyeron una ermita.

En 1655, ocurrió un terremoto en Lima, causando pánico en la población. Se destruyó buen número de casas e iglesias. La ermita de Pachacamilla, sufrió el derrumbe de su techo, pero la pared donde estaba la imagen de Cristo crucificado no fue afectada. Esto fue considerado como un milagro.

Por esos años, el negro Antonio León sufría de un tumor que parecía no tener curación. Pero empezó a visitar y suplicar con frecuencia al “Señor de los Milagros” y el tumor fue reduciendo de tamaño hasta desaparecer completamente. La noticia se propagó e hizo aumentar el número de devotos.


En 1671, las autoridades eclesiásticas ordenaron borrar la imagen del Señor de los Milagros por las quejas de algunos vecinos descontentos por las reuniones nocturnas “indecentes” (con música y bailes) que hacían los primeros devotos de raza negra. En setiembre de aquel año dos personas fueron enviadas a borrar la venerada imagen del Cristo Moreno, pero al intentarlo quedaron paralizados. Los devotos murmuraban que era una señal de Dios, que no quería que se borrara la imagen.

Pasaron los años y el culto al Señor de Milagros se propagó a todas las razas y clases sociales del Virreinato del Perú. Entre 1766 y 1771, el virrey Manuel Amat y Juniet construyó la Iglesia de las Nazarenas, adonde hasta hoy acuden miles de fieles católicos, sobre todo en el mes de octubre, para suplicar o agradecer los favores del también llamado Cristo de Pachacamilla, participando en gigantescas procesiones por las calles de Lima.