3 may 2009

1509: FRANCISCO PIZARRO LLEGA A SUDAMÉRICA

Estatua de Francisco Pizarro en su natal Trujillo de Extremadura (España). Foto: Cayetano Gea

En 1509, Francisco Pizarro González tenía 33 años de edad, y aún no había hecho fama ni fortuna. Pero el mismo año decidió embarcarse en la expedición de Alonso de Ojeda rumbo a Nueva Andalucía, a invadir y conquistar territorios de la actual Colombia. Tuvo que pasar infinitas peripecias y peligros para que recién en 1529 consiga algo realmente grande: la Capitulación de Toledo, que lo nombraba adelantado y gobernador de Nueva Castilla.

Conmemorando los 500 años de su llegada a América del Sur, en estos meses le dedicaré muchas entradas a Francisco Pizarro y su tiempo, con artículos, fotos y vídeos que nos permitirán acercarnos mejor a lo que pasó en aquellos dolorosos y, a la vez, fecundos años en que nació nuestro Perú.

Les dejo un mapa semántico que elaboré en Mindomo con datos importantes del "Marqués Conquistador":

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Estatua de Francisco Pizarro en Lima, ciudad que fundó en 1535. Foto: James Preston

LOS MELANÉSICOS EN AMÉRICA ANTIGUA

Aborígenes de Papua Nueva Guinea (Melanesia) en una danza ritual. Foto: Kalipedia

El domingo pasado vimos que los negros melanésicos fueron grandes navegantes, y que según las investigaciones de Paul Rívet y Walter Neves habrían poblado América del Sur en el Pleistoceno Tardío antes de que lleguen los inmigrantes asiáticos paleomongoloides.

Ahora voy a contarles de algunos indicios que demostrarían su llegada a América del Norte, también en tiempos muy remotos.

En su célebre obra Los orígenes del hombre americano, Paul Rívet menciona que existen más de 280 palabras idénticas entre los indígenas de la familia lingüistica hoka de Norteamérica y diversas lenguas de Oceanía, sobre todo de Melanesia, Polinesia e Indonesia. Por ejemplo, significan lo mismo en ambas regiones: tama (hombre), tasi (mar), ihu (nariz), la (sol), ma (tú) y siwa (nueve). El antropólogo francés menciona varias palabras más, y señala muchas semejanzas gramaticales que confirman el parentesco lingüístico entre el hoka y las lenguas oceánicas, especialmente el melanésico.

Por fortuna, Paul Rívet menciona varias etnias que pertencen a la familia lingüística hoka, y una de ella es la tribu Shasta de Oregon y California. Buscando en "Shasta" en
Wikipedia encontré que en la actualidad viven casi mil descendientes directos en algunas reservas de Óregon, al oeste de Estados Unidos. Además, muy cerca, en California, existe un nevado llamado Shasta, que es venerado por las tribus hopi de la región. Lo sorprendente es que estos indígenas, en sus tradiciones orales, relatan que sus antepasados llegaron desde Kasskara, un "continente" ubicado en el Oceano Pacífico. Kasskara fue abandonada cuando un cataclismo hizo que fuera cubierta por las aguas. Los sabios que dirigieron la travesía fueron los Kathinas. El traslado habría sido en "escudos voladores" hasta arribar al sagrado monte Shasta de California.

Hay algunos que quieren ver en los "escudos voladores" a los "ovnis". Pero yo estoy pensando que Kasskara era algún lugar en la antigua Oceanía, que fue cubierta por el mar cuando terminó el gélido Pleistoceno y empezó el cálido Holoceno (unos 10000 años a.C.), y que los "escudos voladores" fueron grandes embarcaciones de los negros melanésicos.

En Estados Unidos, los indígenas de la familia lingüística hoka (como los Shasta y Hopi) fabrican "Katchinas", muñecos que representan a los sabios que trajeron a sus ancestros a Óregon y California. Foto: UAH

2 may 2009

LA SOBERANÍA POPULAR

Don Benito Laso González (1783-1862) se hizo llamar el "Robespierre peruano". Foto: Archivo Peisa

El primero en responderle a Bartolomé Herrera, después de su discurso del 28 de julio de 1846 sosteniendo la "Soberanía de la Inteligencia", fue don Benito Laso. Este abogado y político arequipeño explicó que los conservadores le negaban a los pueblos el derecho de pensar y opinar sobre sus respectivos gobiernos. La doctrina que otorga la soberanía "a los más capaces" destinados "por la Providencia" era una deleznable justificación de los tiranos y mandones que se colocaban "en el trono del gobierno". Laso, defendiendo la "Soberanía del Pueblo", remarcó que no era justo ni bueno para la patria que se condene a la gente de extracción popular a la obediencia perpetua y "una ciega sumisión". Todos los peruanos, incluso los siervos indígenas y esclavos negros analfabetos, deben ser "hombre libres que disfruten de su propio derecho", y como ciudadanos deben tener la potestad de elegir y ser elegidos.

En una sesión de la Camara de Diputados que presidía el mismo Bartolomé Herrera, su ex-alumno Pedro Gálvez también impugnó la doctrina de la "Soberanía de la Inteligencia" señalando que la capacidad no era el origen del derecho, y remarcando que "no se puede declarar a los menos capaces absolutamente incapaces y a los más capaces absolutamente capaces". Según Gálvez, la aptitud para elegir no depende del conocimiento de la escritura. Pueden relacionarse con ella la edad o el estado mental, pero no el saber leer y escribir. Argumentó que todo individuo tiene capacidad para algo, y los no letrados también contribuyen a la nación con sus trabajos, por más humildes que estos sean. Finalmente señaló que confiar exclusivamente la dirección del país a "la aristocracia del saber" era someter a tutela perpetua a quienes por su condición económica no habían estudiado en el colegio o la universidad.

Otorgar el derecho de sufragio a los analfabetos fue el tema central del "Tercer debate doctrinario" de nuestra historia republicana, pero conservadores y liberales también discutieron en torno a los privilegios que ostentaba el clero, la existencia del tributo indígena, la abolición de la esclavitud y la libertad religiosa.

Las polémicas se expresaron en vibrantes discursos parlamentarios y extensos artículos en la prensa escrita. Su punto más álgido llegó con la guerra civil de 1857-1858. Fue provocada por el general conservador Manuel Ignacio de Vivanco.

Aparte de Benito Laso y Pedro Gálvez, otros destacados liberales de mediados del siglo XIX fueron José Gálvez, Francisco de Paula Gonzalez Vigil y Manuel Toribio Ureta. El foco cultural de sus ideas fue el Colegio Guadalupe, y su principal vocero periodístico fue el diario Correo Peruano.

Fuentes:
- BASADRE, Jorge. Historia de la República del Perú .
- BASADRE, Jorge. Perú: problema y posibilidad .
- CONTRERAS, Carlos y Marcos Cueto. Historia del Perú contemporáneo .
- ROLDÁN, Julio. Perú, mito y realidad.
- TAURO DEL PINO, Alberto. Enciclopedia Ilustrada del Perú.