1 may 2009

EL HIJO DE JUAN SANTOS ATAHUALPA

Estatua de Juan Santos Atahualpa en la Plaza de Armas de Atalaya, región Ucayali. También estan representados una mujer ashaninca y su hijo. Foto: Hello Pucallpa

A mí también me sorprendió que en las tradiciones ashánincas de la selva central se afirme que el famoso líder rebelde Juan Santos Atahualpa (siglo XVIII) tuvo una mujer nativa y un hijo, a quien se le recuerda como "Josecito". Más sobre su historia podemos leer en el artículo publicado ayer por el historiador Manuel Burga en La República, y sobre todo en el nuevo libro El poder libre asháninca de Pablo Macera y Enrique Casanto.

Del artículo de Burga extraigo una de las partes más interesante:

Las tradiciones que Casanto nos transmite tienen que ver con esa mítica rebelión de Juan Santos Atahualpa, entre los años 1742 y 1752, que conmovió la Selva Central y que dejó poblaciones movilizadas hasta casi fines del siglo XVIII. Stefano Varese estudió detalladamente esta rebelión en un ejemplar libro de etnohistoria de 1968, La sal de los cerros (una aproximación al mundo campa), donde describe casi todo lo que se sabe de este levantamiento. Juan Santos Atahualpa, un quechua cusqueño, educado por jesuitas, que viajó mucho, tomó conciencia de la situación colonial, se “iluminó”, se declaró descendiente de los incas, penetró en la selva, tomó una mujer asháninca y se levantó con un mensaje de salvación y esperanza. El paradójico logro de esta sublevación fue preservar el aislamiento asháninca hasta el siglo XIX, en que la República pudo más que el Virreinato, por esa ilusión tan razonable de una patria común.

Todo esto ya lo sabíamos y lo sabíamos muy bien, pero lo que ahora sorprende es que de la mano de Casanto, gracias a la curiosidad de su interlocutor, ingresamos a una vigorosa memoria asháninca donde aún vive Juan Santos Atahualpa. Más aún, los cien guerreros míticos que le dieron apoyo, luchando juntos, como muestra de esa momentánea integración étnica de la Selva Central. Guerreros que se metamorfoseaban en plantas, animales, para vivir transparentemente. Pero lo que más asombra es que nos habla por primera vez de Josecito, el hijo del jefe rebelde, el tullido que sobrevivió a la guerra, escondido a veces, pero ejerciendo un liderazgo casi religioso. ¿Quién es este personaje denominado hijo del gran jefe rebelde? ¿Una ilusión del pueblo asháninca que lo acompaña desde entonces? Continúa aquí >>

30 abr 2009

LA SOBERANÍA DE LA INTELIGENCIA

Bartolomé Herrera (1808-1864) llegó a ser ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Rufino Echenique. Foto: Wikipedia

El sacerdote Bartolomé Herrera inició el llamado "Tercer debate doctrinario" de nuestra vida republicana, el que enfrentó a los conservadores contra los liberales. Los primeros sostenían la tesis de la "Soberanía de la Inteligencia"; los otros, la "Soberanía Popular".

Todo comenzó con el famoso sermón del 28 de julio de 1846, en la Catedral de Lima, cuando se celebraba el 25 aniversario de la Proclamación de la Independencia. Ante la sorpresa de casi todos los asistentes el eclesiástico lanzó elogios a España y criticó que la emancipación haya propagado "principios falsos, impíos y antisociales". Se refería a la idea de igualdad social y la tesis de la "Soberanía Popular". Además, expresó contundente: "Hay quienes están destinados a mandar; otros a obedecer".

Desde luego que la respuesta de los liberales no se hizo esperar. El primero en salir al frente fue el periodista Benito Laso, quien en los años de la independencia había firmado sus escritos como "Robespierre Peruano". Sus argumentos serán motivo de un próximo artículo; por ahora voy a citar uno de los escritos de Herrera defendiendo su posición desde el diario El Comercio:

"Para que no se crea que temo decir la verdad cuando de algún modo puede influir en el orden público, responderé ingenuamente que el pueblo, esto es la suma de los individuos de toda edad y condición, no tiene la capacidad ni el derecho de hacer las leyes. Las leyes son principios eternos que no pueden percibirse con claridad sino por los entendimientos habituados a vencer las dificultades del trabajo mental y ejércitados en la indagación científica. ¿La mayoría de un pueblo se halla en estado de emprender la difícil tarea indispensable de descubrir estos principios? No: no tiene tal capacidad. Y quien no tiene la capacidad de hacer algo, no se puede decir, sin caer en un absurdo, que tiene derecho de hacerlo. El derecho de dictar las leyes pertenece a los más inteligentes, a la aristocracia del saber ...".


En 1849, Bartolomé Herrera llegó a ser diputado y presidente de su cámara, y desde ese cargo se opuso rotundamente a otorgar el derecho de sufragio a los indígenas analfabetos, llegando a decir que darles participación política era "la verdadera obra maldita de degradación y de repugnante envilecimiento". Sin embargo, también debemos recordar que este paladín del conservadurismo decimonónico clamó para que se invierta "una buena porción de la renta pública en escuelas", ya que solo educando al indio se mejoraría su condición, y esto contribuiría al progreso de toda la nación.


Este sábado veremos la respuesta de los liberales, con toda la "artillería" de Benito Laso y Pedro Gálvez Egúsquiza.

Fuentes:
- BASADRE, Jorge, Historia de la República del Perú, tomo 3.
- CONTRERAS, Carlos y Marcos Cueto, Historia del Perú Contemporáneo.

29 abr 2009

COTABAMBAS Y EL INCA GARCILASO

Paisaje de Cotabambas, Apurímac. Foto: Carlos Quispe (Flickr)

Cotabambas actualmente es un provincia de la región Apurímac, al sudoeste del Cusco, en la sierra sur del Perú. Cuenta el Inca Garcilaso de la Vega que era tierra de la etnia quechua, y que fue incorporada pacíficamente al dominio cusqueño por el inca Cápac Yupanqui en el siglo XIV d.C.

Pero hay otro dato que llamó mi atención, ahora que me estoy documentando sobre la vida del insigne cronista mestizo.

Resulta que su padre, el capitán Sebastián Garcilaso de la Vega, fue propietario de una hacienda en Cotabambas, Cotanera, la que recibió del famoso Pedro de la Gasca como recompensa por su participación en la batalla de Jaquijahuana (1548). Por José de la Riva Agüero Osma sabemos que el Inca Garcilaso la visitó muchas veces durante su niñez y juventud.

Aún no encuentro la ubicación exacta de Cotanera, tal vez veamos sus tierras y su gente en los vídeos que les dejo a continuación. Si alguien la reconoce, avise por favor.

TURISMO EN COTAMBAMBAS