21 ene 2008

DESCUBREN FORTALEZA PERDIDA DE LOS INCAS

Se trata de la fortaleza de Manco Pata en Kimbiri, región del Cusco. Algunos especulan que serían los restos de la legendaria ciudadela perdida de Paititi. Tomamos esta interesante noticia del blog del Peruanista, publicado el último 16 de enero:

Foto: NatGeo

DESCUBREN FORTALEZA EN PERÚ - PODRÍA SER CIUDADELA DE PAITITÍ

National Geographic confirma hoy que una ciudadela presuntamente construida por la civilización del Tawantinsuyu ha sido descubierta en el sur de Perú.

Las estructuras halladas ocupan más de 40,000 metros cuadrados [430.000 pies cuadrados] y están ubicadas en Manco Pata, a 30 kilómetros al este del distrito de Kimbiri, en la región Cusco.

CIUDAD PERDIDA DE PAITITÍ

Guillermo Torres quien es alcalde de Kimbiri, asegura que el descubrimiento se trata de la ciudadela de Paitití. La leyenda del Paitití habla de una ciudad de piedra con estatuas de oro, construida por el ultimo Inca ocultándose de los invasores hispanos. Esta historia se basa en las crónicas que un misionero escribió en 1600 y cuyos archivos fueron descubiertos en el 2001.

Algunos estudiosos creen que esta noticia se trata de una estrategia publicitaria para captar visitantes. El hallazgo se ubica dentro de la región Cusco, la cual ha visto un crecimiento de la industria de turismo, debido a la elección de Machu Picchu como una de las nuevas maravillas del mundo. Sin embargo esta zona está conectada económica y geográficamente a las colindantes regiones de Ayacucho y Junín.

El descubrimiento es notable, pues los restos arquitectónicos contienen muros de piedras talladas y pulidas y muros de albañilería. Leer más en Peruanista.


Finos asientos de piedra. Foto: Andina

LOS DEFECTOS DE JULIO


Los defectos de Julio
Por José Borja E. 

Una máxima popular sostiene que nada ni nadie es perfecto y, valgan verdades, es una ley universal: “Vox Populi, Vox Dei”. Julio, entonces, no es perfecto, a pesar de que es halagado, idolatrado, festejado e, incluso, cada 28 se convierte en un dios llamado don José de San Martín.

La verdad es que Julio no me cae mal; sin embargo, redactaría mi carta de sentencia al averno si no desempolvo las figuras tenues y casi irreconocibles de decenas y centenas de “paisanos” de antaño que lucharon y dieron sus vidas para liberarse y liberarnos del dominio español; incluso, igual o más que Julio.

La Real Academia de la Lengua Española señala que “paisano” es “la persona que ha nacido en el mismo lugar que otra” y, en otra acepción, “la persona que vive y trabaja en el campo”; por lo tanto, en el proceso de independencia del dominio español participaron antes, con y después de Julio, miles de paisanos, compatriotas que lucharon, consiguieron triunfos y dieron su vida por un Perú libre. Pero el premio que recibieron fue el olvido y la difamación, la calumnia y el desdén, el menosprecio y el anonimato.

Sin negar su influencia, no fue el conocimiento enciclopedista e ilustrado de Rousseau y Montesquieau los que determinaron la independencia; fueron las insinuaciones rebeldes de Vizcardo, las clases de Rodríguez de Mendoza, las tertulias secretas del sastre limeño Miguel de Montiel y las grandes guerras contra los godos borbones que protagonizaron Zela, Crespo y Castillo, los hermanos Ángulo, Mariano Melgar y, para no ser mezquino e injusto, la decisiva intervención del ídolo del dictador Hugo Chávez, don Simón Bolívar y sus grandes generales, como Sucre, Córdoba y Lara.

Julio, lastimosamente, nos dejó escorias tradicionalistas, que lo ensalzaron a él y a San Martín, que, no negaremos, intentó liberarnos. Escorias son porque olvidaron o no quisieron recordar a las masas de indígenas, mestizos, mulatos, zambos y negros que lucharon por nuestra libertad y que fueron dirigidos por grandes patriotas injustamente criticados y olvidados por las plumas inicuas.

La independencia se consiguió con la sangre derramada de más de 28 héroes entre hombres y mujeres de todas las razas, como fueron José Gabriel Condorcanqui, Micaela Bastidas, Andrés Túpac Amaru, Gregoria Apaza, Túpac Katari, Bartolina Sisa, Diego Crisóbal Túpac Amaru, Manuela Tito Condori, Juan Santos Atahualpa, Mateo Asia, Rosa Arce, Tomasa Silvestre, Marcelino Carreño, María Parado de Bellido, las hermanas Toledo, Tomasa Tito Condemayta, Bernarda Tambowacso, María Esquivel, Catalina Huancachoque, Feliciana Sancho, Agustina Serna, Antonio Oblitas, Antonio Gatica y Cayetano Quiroz, entre muchos otros.

Nadie es perfecto, y tampoco lo es Julio; sin embargo, cada 28 de julio, millones de compatriotas, en el país y fuera de él, nos sentimos más peruanos e hijos del Sol que el día a día, compartiendo ese defecto de olvidar a los que se pretende olvidar sin reflexionar y analizar su gran esfuerzo divino de dar la vida y heredarnos un país libre e independiente de la tiranía hispánica-borbóna. Amen.

20 ene 2008

BIOGRAFÍA DE PACHACÚTEC


Biografía de Pachacútec

Fue hijo del Inca Wiracocha y de la Coya Mama Runtu quienes lo llamaron Cusi Yupanqui. Desde muy joven mostró aptitudes para el gobierno y las conquistas, sin embargo fue relegado injustamente en beneficio de Urco, un príncipe sin méritos suficientes.

Cuando los chancas invadieron el Cusco en 1438, Wiracocha y Urco huyeron vergonzosamente, entonces Cusi Yupanqui asumió el liderazgo para la defensa de la ciudad. Apoyado por los generales Vicaquirao y Apo Maita organizó la resistencia. Los atacantes llegaban liderados por Astoy Huaraca y Tumay Huaraca, tenían fama de invencibles y contaban con el apoyo de los ayarmacas . Los cusqueños apoyados por los canas y por los míticos pururaucas lograron contenerlos con sangrientos choques en la mismas puertas de la ciudad. Entusiasmados por el arrojo de Cusi Yupanqui miles de hombres y mujeres entraron regresaron para combatir e hicieron retroceder a los invasores. La batalla final se dio cerca al río Apurimac, en la llanura de Ichupampa. Los Incas vencieron categóricamente cuando Cusi Yupanqui logró decapitar a rey Astoy Huaraca. Miles de chancas y cusqueños murieron en aquel campo que en adelente fue nombrado Yahuarpampa, llanura de sangre.

Después de invadir el país de los Chancas, Cusi Yupanqui regresó al Cusco con muchos prisioneros, un rico botín y lleno de gloria. Fue aclamado encumbrado como nuevo Sapan Inca con el nombre de Pachacutec, el Transformador de la Tierra. Urco se sublevó reclamando el poder pero fue derrotado por Pachacútec en la Batalla de Paca (río Tambo) y arrojado a un barranco. El viejo Wiracocha, resignado, pidió perdón al vencedor y lo reconoció como el nuevo soberano. Seguir leyendo aquí