21 ene 2008

LOS DEFECTOS DE JULIO


Los defectos de Julio
Por José Borja E. 

Una máxima popular sostiene que nada ni nadie es perfecto y, valgan verdades, es una ley universal: “Vox Populi, Vox Dei”. Julio, entonces, no es perfecto, a pesar de que es halagado, idolatrado, festejado e, incluso, cada 28 se convierte en un dios llamado don José de San Martín.

La verdad es que Julio no me cae mal; sin embargo, redactaría mi carta de sentencia al averno si no desempolvo las figuras tenues y casi irreconocibles de decenas y centenas de “paisanos” de antaño que lucharon y dieron sus vidas para liberarse y liberarnos del dominio español; incluso, igual o más que Julio.

La Real Academia de la Lengua Española señala que “paisano” es “la persona que ha nacido en el mismo lugar que otra” y, en otra acepción, “la persona que vive y trabaja en el campo”; por lo tanto, en el proceso de independencia del dominio español participaron antes, con y después de Julio, miles de paisanos, compatriotas que lucharon, consiguieron triunfos y dieron su vida por un Perú libre. Pero el premio que recibieron fue el olvido y la difamación, la calumnia y el desdén, el menosprecio y el anonimato.

Sin negar su influencia, no fue el conocimiento enciclopedista e ilustrado de Rousseau y Montesquieau los que determinaron la independencia; fueron las insinuaciones rebeldes de Vizcardo, las clases de Rodríguez de Mendoza, las tertulias secretas del sastre limeño Miguel de Montiel y las grandes guerras contra los godos borbones que protagonizaron Zela, Crespo y Castillo, los hermanos Ángulo, Mariano Melgar y, para no ser mezquino e injusto, la decisiva intervención del ídolo del dictador Hugo Chávez, don Simón Bolívar y sus grandes generales, como Sucre, Córdoba y Lara.

Julio, lastimosamente, nos dejó escorias tradicionalistas, que lo ensalzaron a él y a San Martín, que, no negaremos, intentó liberarnos. Escorias son porque olvidaron o no quisieron recordar a las masas de indígenas, mestizos, mulatos, zambos y negros que lucharon por nuestra libertad y que fueron dirigidos por grandes patriotas injustamente criticados y olvidados por las plumas inicuas.

La independencia se consiguió con la sangre derramada de más de 28 héroes entre hombres y mujeres de todas las razas, como fueron José Gabriel Condorcanqui, Micaela Bastidas, Andrés Túpac Amaru, Gregoria Apaza, Túpac Katari, Bartolina Sisa, Diego Crisóbal Túpac Amaru, Manuela Tito Condori, Juan Santos Atahualpa, Mateo Asia, Rosa Arce, Tomasa Silvestre, Marcelino Carreño, María Parado de Bellido, las hermanas Toledo, Tomasa Tito Condemayta, Bernarda Tambowacso, María Esquivel, Catalina Huancachoque, Feliciana Sancho, Agustina Serna, Antonio Oblitas, Antonio Gatica y Cayetano Quiroz, entre muchos otros.

Nadie es perfecto, y tampoco lo es Julio; sin embargo, cada 28 de julio, millones de compatriotas, en el país y fuera de él, nos sentimos más peruanos e hijos del Sol que el día a día, compartiendo ese defecto de olvidar a los que se pretende olvidar sin reflexionar y analizar su gran esfuerzo divino de dar la vida y heredarnos un país libre e independiente de la tiranía hispánica-borbóna. Amen.

20 ene 2008

BIOGRAFÍA DE PACHACÚTEC


Biografía de Pachacútec

Fue hijo del Inca Wiracocha y de la Coya Mama Runtu quienes lo llamaron Cusi Yupanqui. Desde muy joven mostró aptitudes para el gobierno y las conquistas, sin embargo fue relegado injustamente en beneficio de Urco, un príncipe sin méritos suficientes.

Cuando los chancas invadieron el Cusco en 1438, Wiracocha y Urco huyeron vergonzosamente, entonces Cusi Yupanqui asumió el liderazgo para la defensa de la ciudad. Apoyado por los generales Vicaquirao y Apo Maita organizó la resistencia. Los atacantes llegaban liderados por Astoy Huaraca y Tumay Huaraca, tenían fama de invencibles y contaban con el apoyo de los ayarmacas . Los cusqueños apoyados por los canas y por los míticos pururaucas lograron contenerlos con sangrientos choques en la mismas puertas de la ciudad. Entusiasmados por el arrojo de Cusi Yupanqui miles de hombres y mujeres entraron regresaron para combatir e hicieron retroceder a los invasores. La batalla final se dio cerca al río Apurimac, en la llanura de Ichupampa. Los Incas vencieron categóricamente cuando Cusi Yupanqui logró decapitar a rey Astoy Huaraca. Miles de chancas y cusqueños murieron en aquel campo que en adelente fue nombrado Yahuarpampa, llanura de sangre.

Después de invadir el país de los Chancas, Cusi Yupanqui regresó al Cusco con muchos prisioneros, un rico botín y lleno de gloria. Fue aclamado encumbrado como nuevo Sapan Inca con el nombre de Pachacutec, el Transformador de la Tierra. Urco se sublevó reclamando el poder pero fue derrotado por Pachacútec en la Batalla de Paca (río Tambo) y arrojado a un barranco. El viejo Wiracocha, resignado, pidió perdón al vencedor y lo reconoció como el nuevo soberano. Seguir leyendo aquí

14 ene 2008

¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLÍAN LAS LÍNEAS DE NASCA?

Qué función cumplían las Líneas de Nasca

La última semana repasé bibliografía sobre el tema y les preparé el siguiente recuento de las diferentes explicaciones que han dado los especialistas y estudiosos.

Según Toribio Mejía Xesspe: las líneas fueron caminos ceremoniales que cumplían una función idéntica a la de los ceques incaicos; señalaban las rutas para dirigirse a los apus, huacas y cementerios.

Según Paul Kosok: varias líneas se alinean con las salidas y puestas del Sol durante los solsticios y equinoccios. Tenían una función astronómica, vital para un pueblo agrícola que necesitaba de calendarios precisos.

Según María Reiche: Apoya a Kosok considerando indudable la función calendárica de las líneas. Y agrega que las figuras de las pampas representan a las constelaciones del cielo. Por ejemplo, el geoglifo del mono representa a la Osa Mayor, cuya presencia anuncia la llegada de las lluvias en la sierra y los ríos cargados en la costa.




Según Hans Horkheimer: las líneas son caminos sagrados -como dice Mejía Xesspe- y las imágenes representan a los clanes o pueblos que se reunían en las pampas para hacer sus ceremonias y ofrendas a los dioses.

Según Gerald Dawkins: en las pampas de Nazca no hay calendario astronómico, sino líneas y figuras para homenajear a los dioses.

Según Toni Morrison: las líneas y figuras se relacionan con los cerros y lugares sagrados.

Según Alberto Rossell Castro: según la antigüedad, la forma y el tamaño las líneas cumplieron funciones distintas: trazado de proyectos de riego, parcelación de espacios agrícolas, caminos ceremoniales, calendario astronómico y expresiones artísticas.

Johan Reinhard y Ralph Cane: son caminos religiosos para rendir culto a los dioses del agua. Por sus senderos se hacía procesiones y rituales para obtener la fertilidad del suelo y abundancia de la cosecha.

Según William Isbell: los geoglifos ayudaban a los sacerdotes a mantener las cuentas del tiempo, definir las fechas de las ofrendas y manejar la mano de obra movilizando a los pueblos para realizar rituales en las épocas libres de tareas agrícolas.

Según David Jonson: muchas líneas tienen una notable coincidencia entre el mapa de recursos hídricos subterráneos y la distribución de los geoglifos. Los rituales que implicaban el trazado de las líneas y figuras cumplían entre otras la función de perpetuar de generación en generación el saber crucial sobre la distribución de fuentes de agua.

Según Anthony Aveni y Helaine Silverman: la mayoría de líneas no fue trazada con fines astronómicos, sino mas bien para propiciar y/o controlar por medios mágico-religiosos el ciclo anual del agua. Y para distribuir los derechos y obligaciones de las comunidades que compartían el mismo sistema de regadío. Las líneas indicaban las rutas de desplazamientos de ofrendas y plegarias hacia los dioses, templos o tumbas. Se hacían procesiones y bailes en las fechas indicadas por líneas de función calendárica.

Según Guisseppe Orefici: son caminos sagrados y medio de cohesión entre pueblos de diferentes valles.

Según Kriystof Makoswski: las líneas son caminos procesionales. Muchas líneas convergen en montículos de piedras (tipo apachetas) donde se ha encontrado restos de fragmentos de cerámica ceremonial.


BIBLIOGRAFÍA
1. Caller, Clorinda, María Reiche y los dioses de Nazca, Editorial Kerigma, Lima, 1994.
2. Makowski, Krzystof, Primeras Civilizaciones, en Enciclopedia Temática del Perú, Editora El Comercio, Lima, 2004.

3. Kauffmann Doig, Federico, Historia y Arte del Perú Antiguo, Editorial Peisa, Lima 2002.
4. Orefici Giuseppe y Andrea Drusini, Nasca: hipótesis y evidencias de su desarrollo cultural, p. 170, Ediciones CISRAP, Lima, 2003.
5. Silva Santisteban, Fernando, Historia del Perú, Tomo I, Ediciones Buho, Lima.