26 jun 2009

LA MUERTE DE FRANCISCO PIZARRO

En 1541 los amigos de Almagro asesinaron a Pizarro.  Dibujo: Suárez del Árbol.

La muerte de Francisco Pizarro

Desde 1538 los almagristas, llamados también "los de Chile", sufrían la pobreza, y eran despreciados por los pizarristas. Muchos de ellos habían jurado vengarse, pero solo un grupo encabezado por Juan de Rada lo venían preparando todo desde comienzos de 1541.
Vivían en un solar del centro de Lima, al costado de la Catedral, y sus objetivos eran claros: asesinar a Francisco Pizarro y encumbrar a Diego de Almagro "El Mozo".

El Gobernador fue alertado por varias amistades, pero creía que eran chismes sin fundamento, y no quería encarcelar a los sospechosos.

El domingo 26 de junio de 1541, mientras Francisco Pizarro se alistaba para el almuerzo al mediodía, reunido con una veintena de invitados, en el segundo piso de su casa. De pronto un criado dio la voz de alarma. Habían ingresado los almagristas al primer nivel y gritaban preguntando "¡Dónde está el tirano!"


El viejo conquistador se asomó por la escalera y confirmó el peligro, al regresar al comedor vio que casi todos sus invitados habían fugado por las ventanas. Solo se quedaron su hermano Martín de Alcántara, su amigo Gómez de Luna y sus pajes Tordoya y Várgas.

Los de Chile llegaron donde los 5 valientes que los esperaban con espadas en mano. Se entabló un desigual combate, donde fueron cayendo los defensores de Pizarro. Sólo quedó el viejo conquistador que se batió con bravura, hasta que una estocada le atravesó la garganta. Cuando aún respiraba en el piso, un almagrista levantó un pesado jarrón y se lo arrojó a la cabeza. Los asesinos salieron gritando: "¡Viva el Rey, muerto está el tirano!".

Murió Francisco Pizarro, pero la sangre de los conquistadores y sus hijos seguirá derramándose por muchos años más, como una ofrenda española a las ricas tierras del Perú. Continúa aquí >>

25 jun 2009

LA MUERTE DE DIEGO DE ALMAGRO

Diego de Almagro.
La muerte de Diego de Almagro

Aquel sangriento 6 de abril de 1538 los vencedores pizarristas recuperaron el Cusco y masacraron a los almagristas que fueron encontrados. Los degollaron y ahorcaron sin compasión. Los que lograron escapar quedaron en la miseria, pues los pizarristas se repartieron todos sus bienes.

Diego de Almagro fue encerrado en una celda muy oscura. Después de algunos días mandó llamar a Hernando Pizarro, quien le dijo que pronto llegaría el Gobernador (Francisco Pizarro). Esto tranquilizó al abatido prisionero pues estaba seguro de que su viejo compañero era incapaz de matarlo.

Pero Hernando Pizarro había decidido ejecutarlo antes de que llegue su hermano. Reunió muchos testigos para condenarlo. Almagro fue sentenciado por tomar el Cusco por la fuerza, haber atacado al capitán Alonso de Alvarado en el puente de Abancay, quebrantar treguas, faltar a los juramentos y pactar con Manco Inca para destruir a los españoles pizarristas.


Al enterarse de su condena, Diego de Almagro suplicó mucho por su vida, pero el 8 de julio de 1538 un verdugo entró a su celda y lo estranguló. Su cadaver fue llevado a la Plaza de Armas del Cusco donde le cercenaron la cabeza para exhibirlo en una picota. Algunos criados indígenas rescataron el cuerpo, con la ayuda de algunos frailes también recuperaron la testa, y lo enterraron en la Iglesia de La Merced.

Nuevamente los pizarristas eran los dueños del Perú. Pero Diego de Almagro había dejado muchos amigos que juraron vengarlo y llevar al poder a su hijo, el mestizo Diego de Almagro "El Mozo". Esto solo era posible mandando al sepulcro a Francisco Pizarro. Continúa aquí >>

24 jun 2009

LA BATALLA DE LAS SALINAS

Diego de Almagro provocó una sanguinaria guerra por el control del Cusco. Dibujo: Michael Cheritto

La batalla de las Salinas

Diego de Almagro y "los de Chile" tomaron el Cusco violentamente la noche del 8 de abril de 1537. Entre sus principales rivales capturados estaba Hernando Pizarro. Según los almagristas la Ciudad Imperial quedaba dentro de los límites de Nueva Toledo y solo estaban tomando lo que les pertenece.

Por medio de algunos plenipotenciarios se logró que Francisco Pizarro y Diego de Almagro nombren como arbitro al mercedario Francisco de Bobadilla, el mismo que al estudiar el caso dio su veredicto a favor de los pizarristas. Almagro rechazó el fallo y en una nueva negociación logró que Francisco Pizarro le ceda el Cusco hasta que el Emperador Carlos V decida a quien de los dos le corresponde. Pero cometió un grave error: dejó en libertad a Hernando Pizarro.

Apenas liberado, el rencoroso Hernando Pizarro convenció a su hermano para que le permita dirigir un poderoso ejército con el cual pueda recuperar el Cusco. Entonces los pizarristas emprendieron la veloz marcha hasta que se encontraron con el ejército almagrista en Cachipampa, a media legua de la preciada ciudad.

El sábado 6 de abril de 1538 ambas fuerzas se enfrentaron encarnizadamente en el campo de Las Salinas. Diego de Almagro no pudo combatir por estar enfermo; le encargó su ejército al Mariscal Rodrigo de Orgóñez, enemigo mortal de Hernando Pizarro. El choque fue tan cruento y sanguinario que parecían odiarse desde siempre. Las posiciones estaban parejas hasta que un capitán almagrista llamado Francisco Hurtado y su batallón se pasaron al bando pizarrista con el pretexto de acogerse al verdadero bando del Rey. Poco después, Orgóñez cayó prisionero y fue degollado. Los de Chile, desmoralizados, emprendieron la retirada.

Diego de Almagro, que había visto la batalla desde un cerro cercano, fugó rumbo al Cusco, donde el mismo día fue capturado y encarcelado. El viejo y enfermo conquistador estaba muy deprimido y, lo peor de todo, en manos de su más feroz enemigo: Hernando Pizarro.