5 ene 2008

¿CÓMO HICIERON LAS LÍNEAS DE NASCA?

¿Cómo hicieron las Líneas de Nasca?

Todavía muchos extranjeros y peruanos piensan que las famosas líneas y geoglifos de Nasca son obras de seres extraterrestres, pues creen que es imposible que el ingenio y la fuerza humana lo hayan logrado. Por supuesto que los especialistas y estudiosos serios rechazan categóricamente dicha versión.

Por ejemplo, el arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras califica de incautos a los que asumen esa facilista posición: “La imaginación y la fantasía de nuestro tiempo quiere hacer creer a los incautos que unos seres de otros planetas trazaron unas inmensas figuras bautizadas como geoglifos”.  Krzystof Makowski, como otros científicos, remarca que contrariamente a lo que difunden los medios de comunicación masiva “la ejecución de las líneas no requiere tiempo ni esfuerzo descomunales”.

Los expertos coinciden en que los célebres geoglifos son obras de la cultura andina, específicamente de la creatividad y esfuerzo colectivo de la sociedad Nasca del Intermedio Temprano (200 d.C.-600 d.C.). Aunque también hay, en la misma región, geoglifos de la cultura Paracas, como las que se hallaron en el 2006.


Sobre la función que cumplían las líneas y figuras realizaremos otro post. Aquí quiero difundir la opinión de destacados arqueólogos en lo que se refiere a la forma en que se elaboraron estas misteriosas marcas en las pampas de San José, Ingenio y Palpa.

En primer lugar voy a citar al italiano Giuseppe Orefici, quien viene estudiando a los antiguos nasqueses por más de 20 años: “Los geoglifos se obtuvieron con una técnica muy simple (que es la más conocida) o sea, sacando el material lítico de la superficie del terreno y amontonándolo a lo largo de ambos lados del trazado, formando como muros con una altura variable ente los 20 y 100 cm. Gracias a la acción de la humedad de la noche, que ha permitido la consolidación de las piedras en el terreno de natura arcillosa y yesosa, y al viento que soplando rasante, no deja acumular la arena en al planicie, las figuras se han conservado en los siglos”.

Sobre los materiales empleados para el diseño y la construcción, Kristof Makowski señala: “Por cierto, se requería eventualmente de cordeles y simples instrumentos como bastones para trazar figuras más complejas, compuestas de líneas rectas y líneas regulares. En el caso del diseño figurativo se necesitaba también de un modelo que podría ser bordado o pintado sobre tela. Las complejas obras textiles Paracas y Nasca demuestran que sus creadores tuvieron un perfecto manejo empírico de las nociones de medidas modulares, de los procedimientos de ampliación y reducción”.

Finalmente, citaremos al arqueólogo Roger Ravines que complementa lo dicho mencionando: “Las marcas fueron proyectadas, aparentemente, desde la cima o flancos de las colinas, señalando el punto final con estacas de madera, algunas de las cuales pueden encontrarse haciendo excavaciones”. De la misma idea es Federico Kauffman Doig, quien en su obra El Perú Arqueológico nos cuenta que reprodujo varios geoglifos de gran tamaño en las playas de Lima.

Vemos, pues, que ningún investigador de renombre le concede un mínimo de posibilidad a la “hipótesis extraterrestre”. Las Líneas de Nasca son obras de los antiguos peruanos, en esto coinciden los científicos. Donde sí hay discrepancias es en la finalidad de su construcción, en la función que cumplían en la sociedad nasquense, pero este tema será motivo de otro post en Amautacuna de Historia. CONTINÚA AQUÍ: ¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLÍAN LAS LÍNEAS DE NASCA?

18 dic 2007

SOBRE MARIÁTEGUI EN "LA CUARTA ESPADA"

José Carlos Mariátegui (1894-1930). Foto: RCPAL

Recientemente, el periodista y escritor Santiago Roncagliolo promocionó su última publicación, "La cuarta espada", como un reportaje basado estrictamente en hechos históricos y testimonios directos sobre Abimael Guzmán y Sendero Luminoso. Sin embargo, al leerlo nos llevamos la sorpresa de encontrar buen número de errores de información y de interpretación de nuestro pasado remoto y reciente. La mayor parte de estos han sido mencionados por la Revista Caretas y en los blogs de Roberto Bustamante y de Alberto de Belaúnde.

En esta post queremos llamar la atención sobre un párrafo donde el autor tergiversa la ideología de José Carlos Mariátegui. En la página 49 de su obra, Roncagliolo escribió:

“Según Mariátegui, la revolución en el Perú no será obrera sino campesina, porque el Perú carece de industria, es un país agrario, así que los oprimidos están en el campo”.

La verdad es que para un marxista “convicto y confeso” como José Carlos Mariátegui, la revolución socialista solo podía ser dirigida por la clase obrera. En los años de Mariátegui sí había fábricas como las textiles de Vitarte y el proletariado peruano, aunque no era grande en número, estaba organizado sindicalmente y los obreros consiguieron con sus luchas la conquista de la jornada laboral de 8 horas en enero de 1919. Además, también había asalariados en las minas de la sierra y en las modernas haciendas azucareras de la costa norte del Perú.

Para el fundador del Partido Socialista del Perú, el campesinado y los intelectuales progresistas debían aliarse al proletariado que era la única clase social que podía realizar la revolución anticapitalista y antiimperialista en nuestro país y en el Mundo.

En el libro "Apogeo y Crisis de la República Aristocrática" los historiadores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga señalan que para Mariátegui “solo el proletariado, a pesar de su debilidad numérica, estaba en condiciones de poder realizar la tarea”. También nos recuerdan que el comité directivo del Partido Socialista fundado en 1928 “estaba compuesto por 4 obreros, 1 vendedor ambulante, 1 empleado y 1 intelectual”. Finalmente, resaltan que según el Amauta, “dado que el desarrollo capitalista de la sociedad peruana proseguía, el proletariado iría engrosando sus filas, depurando sus relaciones de clase”.

En el primero de sus 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, Mariátegui escribió las características económicas del Perú hacia 1928 e inicia con: “La aparición de la industria moderna. El establecimiento de fábricas, usinas, transportes, etc. , que transforman, sobre todo, la vida de la costa. La formación de un proletariado industrial con creciente y natural tendencia a adoptar un ideario clasista ...”.

Es de reconocer que Roncagliolo se esforzó en conseguir entrevistas con los protagonistas de la guerra subversiva y contrasubversiva, pero su punto débil es el poco cuidado que puso en la investigación histórica, sobre todo tratándose de temas donde lo académico e ideológico decidieron el destino de millones de peruanos.