11 dic 2009

EL LUGAR DONDE NACIÓ JESÚS

La Basílica de la Natividad, en Belén, Palestina.
Foto: Jorge Mackeijan (Flickr).


El lugar donde nació Jesús

En el libro de Lucas, del Nuevo Testamento, se cuenta que el carpintero José y su mujer embarazada María vivían en la ciudad de Nazaret (en Galilea), cuando el emperador romano César Augusto ordenó que todos los habitantes de su Imperio sean censados. Entonces la pareja viajó a la ciudad de Belén (en Judea) para inscribirse y "cuando ellos estaban allí, se cumplieron los días en que el niño debía nacer".

El nacimiento de Jesús habría ocurrido en la cueva de un establo de Belén. Así lo afirman San Justino y el Protoevangelio de Santiago, en el siglo II, y San Jerónimo, en el siglo IV. En el lugar donde habría estado el pesebre de Jesús, el año 326 el emperador romano Constantino I, mandó costruir la Iglesia de la Natividad. También es llamada Iglesia de Santa Elena (la madre del emperador), y es la parte más antigua de la actual Basílica de la Natividad, en Cisjordania, Palestina.

10 dic 2009

EL CENTRO HISTÓRICO DEL CUSCO EN DIBUJOS ANIMADOS

Pachacútec (siglo XV) mandó reconstruir el Cusco dándole forma de un puma.
Dibujo: Luis Alvarado.


Vía La Nuez, un llamado para proteger el Centro Histórico del Cusco en dibujos animados.

9 dic 2009

LA BATALLA DE AYACUCHO

Antonio José de Sucre.
La batalla de Ayacucho

A las 9 de la mañana del 9 de diciembre de 1824 comenzó la gran batalla de Ayacucho. Los realistas iniciaron el ataque cuando descendió desde el cerro Condorcunca la división del general Jerónimo Valdés. Eran más de dos mil hombres que arremetieron contra los 1600 soldados de la división peruana que comandaba José de La Mar. Este primer choque fue extremadamente violento, logrando los realistas hacer retroceder a las filas patriotas con sus terribles cargas de caballería. Afortunadamente, entró al combate la reserva de montoneros encabezada por Marcelino Carreño, logrando detener a Valdés y permitiendo que La Mar reorganize sus filas.

Entonces, bajó del cerro la división de González Villalobos, pero la división de Córdoba le cerró el paso y empezó a ganar las alturas por el flanco izquierdo de los coloniales. Desesperado descendió el mismo virrey La Serna, junto a los batallones de infantería de Monet y la caballería de Ferrás, pero fue herido y tomado prisionero. La confusión y la desmoralización se apoderaron de muchos realistas. La caballería patriota de Miller y la reserva de Lara también se batieron con coraje, haciendo retroceder a los coloniales, incluso a la división de Canterac que entró a luchar casi en el epílogo.

Cuando se extendía el desánimo en las filas virreinales, y muchos de sus sobrevivientes arrojaban sus armas y fugaban del campo de batalla, Canterac reunió a la mayoría de oficiales en una junta que decidió negociar una capitulación con el vencedor Antonio José de Sucre. Mientras tanto los patriotas celebraban con gritos de júbilo y fraternales abrazos. Habían ganado la batalla final de la libertad sudamericana y sus nombres se cubrían de gloria.