26 ago 2009

FOTOS DE LA CASA DEL INCA GARCILASO EN MONTILLA


El fotógrafo cordobés Francisco "Paco" Madrigal tuvo la gentileza de enviarnos en exclusiva las fotografías que tomó recientemente en la casa de Montilla (España) donde vivió el Inca Garcilaso de la Vega durante treinta años (1561-1591). El cusqueño llegó a la edad de 22 años y se dedicó a la carrera de las armas. La verdad es que recién trasladándose a Córdoba en 1591 pudo concentrarse en la historia y la literatura, para escribir sus obras más famosas.


















Más fotografías, mañana.

21 ago 2009

LA "LEY MORDAZA" DE 1945

José Luis Bustamante y Rivero rechazó la "ley mordaza" de 1945.
Foto: Biblioteca Nacional del Perú.

La "ley mordaza" de 1945

La primera vez que los apristas promovieron una "ley mordaza" fue en 1945, cuando tenían mayoría parlamentaria en el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero.

Gonzalo Portocarrero, en su obra De Bustamante a Odría. El fracaso del Frente Democrático Nacional 1945-1950, nos cuenta que el Apra presentó el Proyecto de Ley sobre Libertad de Prensa para amedrentar a la "gran prensa controlada por la oligarquía". Sus artículos más criticados obligaban a los diarios a publicar la nómina de sus accionistas y autorizaban a la Corte Suprema a clausurar los medios acusados por calumnia.

En aquellos años el Apra era un partido de izquierda y formaba parte del Frente Democrático, la alianza que llevó al poder a Bustamante en julio de 1945. Era la primera vez que los apristas se sentían con bastante poder para emprender sus reformas populistas y buscaban copar pronto todos los organismos del Estado. Creían que los diarios "de derecha" como El Comercio y La Prensa eran los principales obstáculos para conseguir sus metas.

El 7 de diciembre de 1945, la oposición organizó una movilización en contra de la "ley mordaza" en el Parque Universitario, pero el Apra envió una multitud de contramanifestantes que provocaron violentos choques que dejaron un muerto y varios heridos. Al día siguiente El Comercio denunciaba que los apristas habían puesto en marcha sus "métodos fascistas" y su "violencia organizada y delictuosa".

Por el historiador René Ortiz Caballero sabemos que los apristas no lograron imponerse, porque el presidente Bustamante y Rivero "se dispuso con toda su entereza a observar la ley".

Bibliografía:
- CHIRINOS SOTO, Enrique. Historia de la República 1930-1980. Editores Importadores.
- PORTOCARRERO MAISCH, Gonzalo. De Bustamante a Odría. El fracaso del Frente Democrático Nacional 1945-1950. Mosca Azul Editores.
- ORTIZ CABALLERÓ, René. José Luis Bustamante y Rivero. Editorial Brasa.


20 ago 2009

CORRUPCIÓN EN EL VIRREINATO

Casa del Oidor, en el centro de Lima, Perú. Foto: Edgar Asencios.

Corrupción en el Virreinato

En una entrada anterior recordábamos al virrey Francisco Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache (1615-1621), uno de los gobernantes más incapaces y corruptos de la etapa colonial.

Apenas llegó al Perú destituyó a muchos funcionarios para otorgar los cargos públicos a sus allegados y a quienes mejores obsequios le entregasen. El historiador Eduardo Torres Arancivia nos cuenta que Martín de Acedo, camarero mayor del virrey, se encargaba de recibir los suntuosos regalos y las fuertes sumas de dinero de quienes pretendían ser nombrados en los puestos públicos, especialmente en el lucrativo puesto de corregidor.

Algunos de los casos mencionados por Torres Arancivia en su obra Corte de Virreyes. El entorno del poder en el Perú del siglo XVII (PUCP, 2006) tenemos:

- Gerónimo de Loayza (homónimo del primer Arzobispo de Lima) le obsequió una fina cadenilla de oro al virrey para que se le permita fundar un nuevo obraje (centro textil).

- Enrique del Castrillo le entregó "algunas alhajas" para ser nombrado Capitán de Gentiles Hombres Lanzas y Arcabuces.

- Pedro de Jaraba entregó seis mil pesos en botones de oro para recibir el nombramiento de corregidor de Canas y Canchis.

- Hernando de Aguilera se desprendió de una vajilla completa de oro y plata al obtener el cargo de corregidor de Azángaro.

La esposa del virrey, Ana de Borja, también recibía costosos obsequios para influir en los nombramientos. Por ejemplo, un nuevo gobernador de Chile, Lope de Ulloa, le agradeció sus servicios haciéndole llegar tres barras de plata.

En aquellos tiempos el virrey tenía potestad de hacer nombramientos, pero la Corona ordenaba que se haga considerando los méritos de los candidatos. Lamentablemente, para el Príncipe de Esquilache "no había más regla ni ley que la de su gusto".