27 oct 2009

MICAELA BASTIDAS

Micaela Bastidas. Foto: Arturo Gómez.

Micaela Bastidas Puyucawa

Micaela Bastidas, la esposa de Túpac Amaru II, cumplió un protagónico papel en la gran rebelión de 1780. Ella fue la principal consejera del Inca, y lo mantenía informado de los movimientos realistas cuando estaba en campaña. Además, desde la ciudad de Tinta (Canchis, Cusco) dirigió el abastecimiento de armas y alimentos para las tropas rebeldes.

Doña Micaela nació en Abancay en 1745. A los 15 años se casó con el joven cacique José Gabriel Condorcanqui con quien tuvo tres hijos: Hipólito, Mariano y Fernando. No dudó en apoyar a su esposo en la gran rebelión anticolonial, pues también estaba harta del mal gobierno, las injustas reformas fiscales y los abusos contra los indios.

Sus cartas dirigidas a Túpac Amaru II durante la guerra evidencian su extraordinaria entrega a la causa revolucionaria. Muchos opinan que si el Inca hubiera tomado el Cusco en los primeros días del levantamiento, como lo exigía Micaela, hubiera sido casi imposible que los realistas la recuperaran.

Al fracasar la sublevación fue capturada y llevada al Cusco, donde fue sentenciada al estrangulamiento. Murió junto a su esposo y su hijo Hipólito en la Plaza de Armas el 18 de mayo de 1781. Continúa aquí >>


26 oct 2009

LA MUERTE DEL CORREGIDOR ARRIAGA

Dibujo: Josué Maguiña.

La muerte del corregidor Arriaga

Desde la noche del sábado 4 de noviembre de 1780 el corregidor Antonio de Arriaga estaba encerrado y encadenado en una casa de Tungasuca, el cuartel general de Túpac Amaru II. Cuando preguntaba el motivo de su arresto le respondían que era una orden del rey Carlos III, pero no le mostraban ningún documento oficial. El día 8 le comunicaron que fue sentenciado a la horca por sus excesos en los repartos mercantiles y sus abusos en las cobranzas.

En la mañana del viernes 10 de noviembre una multitud mayoritariamente indígena acudió a la Plaza de Tungasuca. Aquí escucharon al pregonero del Inca anunciando la abolición de los corregimientos, repartos, mitas, alcabalas y aduanas. Gritos de júbilo retumbaron al son de pututos y tambores. Entonces el zambo Antonio Oblitas ahorcó al corregidor Arriaga que arrepentido de sus desmanes suplicó clemencia hasta sus últimos segundos de vida. Continúa aquí


24 oct 2009

TÚPAC AMARU II CONTRA LAS REFORMAS BORBÓNICAS

Túpac Amaru II (1738-1781). Imagen: Choque73 (Fotolog).

Túpac Amaru II contra las Reformas Borbónicas

La modernización española del siglo XVIII se financió, en gran parte, con un excesivo incremento de la presión fiscal en las colonias. Los reyes borbones implementaron muchas reformas para mejorar la administración de las colonias, poniendo énfasis en la recaudación de los impuestos.

Fue durante el reinado de Carlos III (1759-1788) cuando se implementó la mayor parte de las drásticas reformas fiscales que golpearon a diversos sectores del Virreinato del Perú. Cinco de ellas, las más resistidas por la población peruana, fueron:

1. El incremento de las alcabalas: del 2 al 4 por ciento en 1772, y del 4 al 6 por ciento en 1776.
2. La aplicación de alcabala a más productos: como el chuño y la coca, que antes estaban exonerados.
3. La creación de las aduanas internas: para revisar estrictamente la mercadería que se trasladaba por el interior del país.
4. Aumento de las tazas del tributo indígena: que los corregidores cobraban a todos los indíos de 18 a 50 años.
5. El empadronamiento de los mestizos: para aplicarles el cobro del tributo indígena.

Para asegurar su cumplimiento el rey Carlos III creó el cargo de Visitador General de la Real Hacienda, y para el Perú nombró al tristemente célebre José Antonio de Areche, quien llegó a Lima en 1777.

A pesar de la proliferación de las protestas y revueltas contra las medidas tributarias (como el motín de Arequipa de 1780), el Visitador Areche se mostró insensible ante al clamor popular. A costa del sufrimiento de muchos peruanos, entre 1778 y 1780 se elevaron considerablemente los ingresos del Virreinato y las remesas para la metrópoli.

En este contexto, Túpac Amaru II recogió los sentimientos de indignación y rebeldía de sus compatriotas de diversos orígenes étnicos y sociales, para preparar el levantamiento que pondría fin a tantas exacciones. Al tomar las armas, el 10 de noviembre de 1780, inmediatamente decretó la abolición de las alcabalas, las aduanas terrestres y los corregimientos. Continúa aquí >>