KARÚ: HACE 10000 AÑOS EN PERÚ
En la cueva de Panaulauca de las frías punas de Junín, los cuatro adultos de la banda ya están listos para iniciar una nueva jornada de cacería. Los tiempos están difíciles, hace varios meses que no encuentran ningún megaterio. Incluso las aves y las algas del lago de Chinchaycocha ya no abundan; si no encuentran comida pronto estarán condenados a la extinción. Lo que más extrañan las mujeres y niños es la carne de los megaterios, aquellos osos perezosos gigantes que sus ancestros disfrutaron mucho durante la Era del Hielo.
Karú -un niño de ojos achinados, mejillas bronceadas y brilloso cabello negro- implora a los grandes para que le permitan ir a la cacería. Solo tiene diez años, pero es valiente, hábil y veloz. Su madre esta enferma y muy delgada, y le pide que no vaya, que puede ser peligroso. El pequeño sabe que puede ser útil e insiste anhelando convertirse en un gran cazador lo más pronto posible. Después de pensarlo un poco, el jefe de la banda decidió que vaya con el grupo. Hace mucho tiempo que ya no ven a los smilodontes, los temibles felinos con dientes de sable y los megaterios no son tan peligrosos si son atacados sorpresivamente cuando duermen de día. Karú, muy contento por su primera expedición con los mayores, entró corriendo al fondo de la caverna y un minuto después apareció con un pequeño garrote punteagudo que había preparado durante cinco días sin que lo viera nadie. Abrazó a su mamita y le prometió regresar con bastante alimento para todos. Ello lo miró orgullosa y, con varias lágrimas en su arrugado rostro, solo le pidió que regrese sanito.
Después de caminar unos veinte kilómetros hacia el oeste , cuando ya estaba por esconderse el Sol, el niño comenzó a dar saltos de alegría casi al borde de un precipicio. Los adultos corrieron y pudieron ver al fondo, unos doscientos metros abajo, un verde valle con muchos árboles frondosos y un ancho río que serpenteaba cristalino. Era muy probable que ahí todavía habiten osos perezosos, armadillos, caballos americanos y los inmensos toxodontes que hace mucho tiempo las mujeres cocinaban con deleite y los niños disfrutaban felices en la cueva.
Pero ya había caído la noche, era hora de acampar; los cazadores de Panaulauca pasarán la noche en un toldo hecho de palos u pieles de guanaco. ¡Mañana será un gran día!. El pequeño Karú cerró lo ojos y soñó que regresaba a la caverna con un brazo de megaterio en sus hombros y se la entregaba a su mamita para que se sienta orgullosa y sepa que nunca más pasaría hambre, ni frío: Karú, el joven y valiente cazador nunca más lo permitirá. (Continuará)
Karú -un niño de ojos achinados, mejillas bronceadas y brilloso cabello negro- implora a los grandes para que le permitan ir a la cacería. Solo tiene diez años, pero es valiente, hábil y veloz. Su madre esta enferma y muy delgada, y le pide que no vaya, que puede ser peligroso. El pequeño sabe que puede ser útil e insiste anhelando convertirse en un gran cazador lo más pronto posible. Después de pensarlo un poco, el jefe de la banda decidió que vaya con el grupo. Hace mucho tiempo que ya no ven a los smilodontes, los temibles felinos con dientes de sable y los megaterios no son tan peligrosos si son atacados sorpresivamente cuando duermen de día. Karú, muy contento por su primera expedición con los mayores, entró corriendo al fondo de la caverna y un minuto después apareció con un pequeño garrote punteagudo que había preparado durante cinco días sin que lo viera nadie. Abrazó a su mamita y le prometió regresar con bastante alimento para todos. Ello lo miró orgullosa y, con varias lágrimas en su arrugado rostro, solo le pidió que regrese sanito.
Después de caminar unos veinte kilómetros hacia el oeste , cuando ya estaba por esconderse el Sol, el niño comenzó a dar saltos de alegría casi al borde de un precipicio. Los adultos corrieron y pudieron ver al fondo, unos doscientos metros abajo, un verde valle con muchos árboles frondosos y un ancho río que serpenteaba cristalino. Era muy probable que ahí todavía habiten osos perezosos, armadillos, caballos americanos y los inmensos toxodontes que hace mucho tiempo las mujeres cocinaban con deleite y los niños disfrutaban felices en la cueva.
Pero ya había caído la noche, era hora de acampar; los cazadores de Panaulauca pasarán la noche en un toldo hecho de palos u pieles de guanaco. ¡Mañana será un gran día!. El pequeño Karú cerró lo ojos y soñó que regresaba a la caverna con un brazo de megaterio en sus hombros y se la entregaba a su mamita para que se sienta orgullosa y sepa que nunca más pasaría hambre, ni frío: Karú, el joven y valiente cazador nunca más lo permitirá. (Continuará)
6 Comentarios:
Definitivamente, fue esto lo que ocurrió 10 000 a.C., y creo que tu historia resultará más emocionante que esa mescolanza que vi hace poco en el cine :O
PD: una teoría sugiere que el hombre peruano no convivió con la megafauna, pues los restos de Paccaicasa (los más antiguos según tengo entendido), serían tufo volcánico y no raederas de piedra... me pregunto que tan cierto es eso...
Hola Arturo, bonita historia, pero hay un problema. No puede ser en Panalauca porque el fechado más antiguo en ese sitio es 9,650 ± 145
a.p. (alrededor de 7,650 a.C.) de una muestra de carbón asociada a
posible fogón en el estrato 40 el más profundo. La muestra es PAN
40-158 (http://www.softdesign.pl/test/andy/details.php?id=WSU-2999).
Hay consenso en que durante la última glaciación andina, que terminó
unos 7,800 a.C. a inicios del Holoceno, las punas estaban cubiertas totalmente de glaciares por lo que habrían sido imposibles para la vida humana y animal. Las punas habrían comenzado a ser habitables sólo después de esa fecha y con una fauna moderna. Tal vez la historia podría ambientarse en un valle interandino más bajo o en la costa.
Saludos,
Joaquín
Hola otra vez:
Perdón, el enlace para el fechado más antiguo de Panalauca es este:
http://www.softdesign.pl/test/andy/details.php?id=WSU-2940
Joaquín
Gracias Chico Trodoon y Joaquín. Sobre los restos de Paccaicasa, publicamos la explicación del arqueólogo Joaquín Narváez en http://amautacuna.blogspot.com/2008/03/megafauna-pleistocnica-y-los-primeros.html
Saludos
Hoy vi en DVD la película "10.000 años A.C"... Un verdadero bodrio, una soberana estupidez por parte de ese guionista, el director y demás miembros del equipo.
Esa película es una verdadera mazamorra. me llamó la atención la diversidad de animales que mezclan, e incluso aparece un smilodon de cerca de 6 mts. de largo cuando el tamaño de los más grandes ejemplares de esa especie estaba entre 1,80 y 2,25 mts., he leído que eran del tamaño de un tigre de nuestra época.
Me pareció una cinta ridícula, aparecen cavernícolas al lado de tipos semitas, gente de raza negra, creo que incluso indios norteamericanos. Una locura completa.
Lo que relatas me parece más ajustado a la realidad.
Saludos
Hace 10.000 años A.C. me parece que se produjo la última glaciación.
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